Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

martes, 28 de diciembre de 2010

116.- EMILIO BALLESTEROS


Emilio Ballesteros Almazán (26-11-56) nació en Albolote (Granada). Poeta, narrador, ensayista y dramaturgo, ha recibido premios en distintos géneros; sobre su obra se ha escrito en revistas y publicaciones de España, México, Cuba, Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, EEUU, Puerto Rico, Rep. Dominicana, Ecuador, Nicaragua, Francia, Italia y Marruecos. Ha sido incluido en antologías, de las que cabe destacar Poetas Hispanoamericanos para el Tercer Milenio (1994), Proemio uno (2000), Versos para un fin de milenio (2001), Granada en cuento (2003), No arrasadla (2003), Entre desiertos (2004), Poetas granadinos en Rosario (2004), Antología de la IX Cita la poesía (2004), El perfil del naipe (2005). Ha sido traducido al italiano, árabe, francés y alemán. Dirige la revista literaria Alhucema.
- NARRATIVA:
El sitio en que acaban todas las tierras (1990).
El negro (1998).
Aynadamar (La Fuente de las Lágrimas) (2001).
El otro lado (2002). En "Antología de relatos" del Diario Ideal.
La Baraka (2005).
El lobezno y el lobo; en GRANADA 1936 relatos de la guerra civil. (2006)
Extracto de "Aynadamar (la Fuente de las Lágrimas)" . (2008).
- POESÍA:
Padre Sol y Hermana Luna (1982).
El Arca Mágica del Loco Perales (1986).
Inefables Sierpes (1990).
Réquiem (1992).
Ojos de Corazón y Fuego (1995).
Por Cuba (1996).
La luz en las flores (1999).
Trinos (2000).
Trece (2000).
Trípticos (2003).
Trilogía del silencio (2004).
Layla y Machnún, el amor verdadero (2006). [Junto a Aimée G. Bolaños]
Herido, muerto de amor (2006)
Mi nombre es Nadie (2007)
Antología Breve de Téxtos Poéticos (en italiano y español) (2009)



EL AFÁN

Tanto afán por subir a lomos de la espuma,
por “ser alguien” –que dicen- en esta vida loca,
sin reparar que el tiempo hasta la piedra esfuma.
Si, al fin, la ola más grande también rompe en la roca.

Tanto querer llegar arriba en la escalera
para ver que dejamos a otros por los peldaños
como si de esa forma acaso se pudiera
ser algo más que tierra o engañar a los años.

Luchar por conseguir brillar sobre la muerte
y buscar de la vida la vuelta a sus encantos.
Ser aquel que domina los lances de la suerte,
estar en muchos sitios, valer yo no sé cuántos...

¡Y lo que yo disfruto con ser uno de tantos!

de La luz en las flores





POR SIEMPRE

El tiempo pasará como pasa la lluvia
que deja tras de sí el olor a humedad.
Habrá momentos tristes y de felicidad
creciendo como flores silvestres del camino.
Como leves jirones de las nubes que pasan
surgirán los recuerdos que, a orillas del olvido,
remuevan algo dentro que estaba allí escondido.
Pero aquellos momentos de tierna libertad,
de dulces descubrires, de densa oscuridad
bañada por estrellas; esos no morirán.
Con ellos construimos la luz de nuestras casas,
la faz de nuestras caras, la fe de nuestras vidas.
El tiempo pasará, sí, como pasa todo;
pero hay algo esencial que, adentro de nosotros,
jamás nos dejará y encima de los tiempos,
más allá de la muerte, siempre nos mantendrá
unidos por los hilos que nunca se terminan.
Junto a mi corazón, donde las horas mueren
y nacen como rosas de algún jardín eterno,
allí estarás tú siempre y allí tú me tendrás
por siempre y para siempre feliz, tierno y sereno.

de Ojos de corazón y fuego





VIII

En un verso comienza y acaba la vida.
En un verso. Lo mismo que el agua en las olas
construyendo espirales de espuma y de viento
para luego romperse en la Costa del Sueño.
Catedrales de amores con torres enhiestas
apuntando hacia el cielo, reposa en los versos
un Silencio de siglos y aroma de inciensos
que desatan las voces de viejos recuerdos.
Cómo llueven palabras sobre el suelo seco
que se enciende de pronto con mil sentimientos...
Cuánta magia callada y cuánto de incendio
en el mundo que empieza y acaba en un verso.

En un verso la Vida y la Muerte. ¡Silencio!





VI

A Rosi

Cuando el placer te hizo llorar lamí tus lágrimas.
Sabor a sal. El paladar trajo a mis ansias
remotos ritmos que en el mar las olas marcan
y aquel olor tan mineral de arena y algas.
No quise herir la soledad con las palabras
y me callé sintiendo arder en nuestras almas
hondos silencios que crecían como llamas.
Si te besé fue por tenerte en mis entrañas.
Si me dejé fue por perderme entre tus aguas.
Si te abracé fue por saber dónde acababas,
porque en el borde de mi sed se esfuminaba
cualquier contorno que mis ojos dibujaran.

Mi corazón, preso en tu amor, también lloraba.

de Trece (Trilogía del silencio)






LAS ESQUILAS LEJANAS

Las esquilas lejanas me anuncian que el día ha crecido
y un sopor de verano recorre mi sangre como una manada
de mansas ovejas.
Hay regueros que ovillan la luz de un lejano paisaje
que no habita en el mundo de barro que hollan mis piernas.
Por el cauce refulgen las ondas plateadas que, inquietas, sugieren
graciosos espíritus.
Yo me dejo a los juegos de luz y colores que lanzan aristas
y en su bello esplendor soy el Goce perdido en la Esencia,
soy la Nada que habita en el Todo,
soy el Todo que al fin es la Nada,
soy el fuego y el aire y el agua,
soy la tierra que me da en la espalda,
pues tumbado en el suelo he sentido la hierba dejar en mi cuerpo sus
tiernas caricias de amante y de amada.

De Trinos (Trilogía del silencio)

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