Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

miércoles, 29 de mayo de 2013

1699.- MARÍA LUISA MENCHÓN GARRIDO



María Luisa Menchón Garrido, escritora y artista, nacida en Gérgal (Almería) y residente en Puertollano (Ciudad Real) en donde prácticamente ha transcurrido toda su vida, ha sido una habitual de los medios de comunicación de Puertollano, escritos -incluida La Tribuna de Ciudad Real- y audiovisuales desde que en 1992, ya retirada, ganó el I Certamen de Cartas de Amor de la ciudad minera, y acumula títulos de relato, cuento y poesía y anuncia que tiene otros tres manuscritos más en espera de ser editados, entre ellos su tesis doctoral de Derecho con el sugerente título de "Toga negra, puñeta blanca", sobre las relaciones entre abogados y jueces en las leyes electorales, ya que la abogacía fue su profesión principal; además de una Historia de Santa Ángela de la Cruz, igualmente lista; el último, un cuento titulado "Rocío y el batiscafo", que la aventura de Don Quijote a lomos de Clavileño se confunde con el realismo mágico.

A continuación vemos el comentario que hace el poeta Luis García Pérez  -cordinador de la revista Alforja- en el Diario La Comarca de Puertollano, sobre el libro "La oca volando libremente" de María Luisa Menchón, que titula "La nueva literatura infantil":

"La oca volando libremente" es un libro infantil que María Luisa Menchón ha ido recopilando a lo largo de su dilatada labor como cuentacuentos en numerosos colegios de Enseñanza Primaria, donde ha llevado a cabo una encomiable labor para estimular la imaginación creativa de los niños y encandilar su fantasía y afición hacia la lectura de cuentos. En su calidad de maestra, escritora y pintora, sabe conquistar la atención de los niños con amenos e interesantísimos relatos y representaciones plásticas de los mismos que cautivan a los pequeños, que a su vez realizan ilustraciones espontáneas que María Luisa ha aprovechado para ilustrar el presente libro. Sin duda, ella, como pintora experimentada en numerosas exposiciones individuales y colectivas, podría haber realizado una magistral ilustración, pero ha preferido que sean los niños y niñas destinatarios de sus cuentos quienes le regalen esas ilustraciones sobre los relatos escuchados, con dedicatoria incluida y una ternura y espontaneidad admirables.
Aunque María Luisa ha ejercido el magisterio durante escaso tiempo -su carrera de abogada le llevó por otros derroteros profesionales-, demuestra conocer ese mundo de la infancia, despertar su atención y su interés durante el tiempo que sea preciso, desde la edad temprana en que los niños asisten a la guardería, pasando por todas las etapas de la educación primaria.
La estampa de esta autora sentada en la mesa de un bar o en una terraza de verano, rodeada de numerosos papeles y bolígrafo en ristre es ya popular en nuestra ciudad y desde estos lugares recoge muchas veces el resultado de encuentro con niños, a los que suele regalar algún dibujo  hasta ganar su amistad. De este entorno natural y cotidiano, así como de sus visitas a los colegios, ha tomado su material ilustrativo, aunque a ciertas personas pudiera parecerle que María Luisa se aísla del mundo para entregarse a su obra artística, con la que está siempre comprometida. De este modo tomó la portada de este interesante libro, regalo de una niña de corta edad.
Aunque pudiera parecer que La oca volando libremente es un libro exclusivamente infantil, también resulta ameno para los adultos, por el tratamiento que la autora sabe dar a sus cuentos, de los que extrae casi siempre consecuencias morales para la vida, valores como la solidaridad, el mérito del esfuerzo, o la fe que debe animar nuestras vidas, siempre fiel a esa máxima senequista de instruir deleitando.

El libro de inicia con una breve pincelada poética en verso:

“Arrulladme el sueño”

Antes de que me muera
quiero llegar pronto
de palomas llena... 


Los cuentos se encadenan con extraordinaria fluidez, a veces en forma de poema, prodigándose la acción y los sonidos animales amigos del hombre, como en el caso del gitanillo de ojos almendrados y pies descalzos junto a su borriquillo de trote corto y alegre, completándose el cuadro con el croar de ranas, olas, estrellas, rebuzno, etc.
Otras veces es el misterio que deja paso a la fe el componente esencial del relato como sucede en Un árbol en el mar, basado en un encuentro real con el pequeño Guillermo en las inmediaciones de la iglesia de San José en Puertollano y la acción que se traslada después hasta el mediterráneo, en Salou. Hay que decir que María Luisa, además de su vena artística plástica y verbal, es mujer de una sólida formación humanística y cristiana, factores que impulsan su visión del mundo en su sentido más amplio.
Todo lo dicho se deduce de su obra impregnada siempre de amor, de encanto y de ternura. Lo podemos apreciar en El caniche, Quisiera ser gusano, Pajaritas de papel, El carrito que subió la cuesta de la solidaridad, Amor en un meteorito, cuento este último en el que se funden maravillosamente los conceptos de Dios, Luz, Agua, Flor, Tú, Yo, Vida, Amor, Espacio, Ciencia, Fantasía.
Todos los cuentos son de un natural encanto, igual que ocurre en los titulados Buscando a Manuel, Los gorriones ocupas u otro de los más encantadores en los que tres perritos de un trineo llevan medicamentos para salvar a una población siberiana.
No es labor del prologuista narrar los cuentos, sino esbozar sus valores y dejar constancia en este caso de la hermosa labor de la autora, que además de deleitar con su palabra, aprovecha las ocasiones para dar incluso lecciones de geografía de forma muy sencilla.
No les entretengo más, amigos lectores, pues un bello ramillete de cuentos ilustrados están esperando para cautivarnos y enriquecernos.

 

Ha publicado numerosos libros de poemas aunque se destaca por su habilidad con el pincel y de hecho su obra se ha podido ver en alguna contada exposición.

Su último poemario "La luz siembra palabras en tu vuelo", número 23 de la colección bibliográfico de la revista “Manxa” del grupo literario Guadiana lo ha presentado en un acto que se celebró el pasado jueves, día 26 de abril de 2012, a las 19 horas, en la Casa Municipal de Cultura. Un trabajo en el que María Luisa Menchón entrelaza algunos de sus temas más constantes, como el mundo alrededor de El Quijote o su devoción religiosa. Del poema que da nombre a esta publicación dice la autora: «lo escribí en un viaje que hice a Madrid, a la Almudena». En esta obra mezcla dos de sus temas más frecuentes, la devoción religiosa y la admiración por Don Quijote. Es un poema en que plantea transformación de la espada en cruz.


   
 "La luz siembra palabras en tu vuelo" 

   



A continuación un poema suyo dedicado a la Virgen de Gracia, Patrona de Puertollano:

A la Virgen de Gracia

Oí, azules murmullos de agua;
cimbrear las palmeras y aletear de pájaros, descorriendo la nube
entonces vi tu ermita, dulce Virgen de Gracia,
me postré a tus pies, Madre, y fue un querer
borrando el sufrimiento del corazón partido, en hora mala
y su puerta de cielo se entreabrió;
me prestó con calor, tanta esperanza,
Que bajo el manto maternal, recibo
amor de nuestro Dios, tres veces Santo.

                            
http://www.gergal.net/





EL VERBO SE HIZO BARRO

Dios, creador de universos,
con el barro en su alafar,
hombre, a su imagen, formó.

Pero sin cocción, ni vidrio,
Adán, frágil...
se quebró.

y para otro ser nuevo
de pura y blanca arcilla
horno de gracia creó
en el seno de María.

y allí...
encarnó el Salvador.

El Verbo se hizo barro;
de agua eternal, alcaduz,
y el barro santificó:

Tinajas con agua en vino,
y en tierra,
escribió el perdón... 

Redentas por el Señor:
tierra blanca, de sudario;
alba..., en la resurrección.

¡Glorificóse el barro!
También de barro...
soy yo.








MANOS VACÍAS

Entre la espuma azul que una quimera
por vaivenes de vientos sacudida,
como alfanje, la quilla añil, hendida
olas sesgando, boga mi galera.

Sirgo a socaire de la luz primera,
y asida a la maroma de mi vida,
calafateo el fondo de la herida,
escorada a estribor de la longuera.

No quiero naufragar en las orillas,
perdido el cabotaje en muladares,
sin carga que ofrecerte. De rodillas

pido llenar mi red de Tajamares,
de fe y amor, colmada, y de puntillas
izarla a tu bajel, Rey de los mares.


PRIMER PREMIO DE POESÍAS AL MAR
en el VII CERTAMEN de la revista "AZAHAR".

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