Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

viernes, 3 de enero de 2014

1849.- FRANCISCO DE FARÍA



Francisco de Faría

Francisco de Faría fue un traductor y poeta español, nacido en Granada posiblemente en 1562 y fallecido en Almería en 1616.

Fue aspirante a la canonjía en la catedral de Málaga y doctoral de la catedral almeriense. Posteriormente estuvo en la corte en Valladolid y Madrid.
Se le adscribe a la que se llamó escuela de Granada y Antequera, a la que pertenecieron otros autores del Siglo de Oro como Agustín de Tejada, Pedro Rodríguez, Luis Martín de la Plaza, Cristobalina Fernández de Alarcón, Juan de Arjona, Gregorio Morillo, Pedro de Espinosa o Juan de Aguilar.
Su obra más célebre es la traducción del latín al castellano de De raptu Proserpinae, de Claudio Claudiano. Faría lo tradujo a partir del Cl.Claudiani Proserpinae Raptus cum Iani Parrhasii Commentariis editado en París en 1511, obra de gran circulación cuyo título tradujo Faría como Robo de Proserpina de Claudiano. Esta versión castellana fue impresa en Madrid en 1608 por Alonso Martín, impresor a expensas del librero Juan Berrillo, y fue elogiada por Miguel de Cervantes y Lope de Vega
La obra no volvió a editarse hasta 1806, año en que, con el título Robo de Proserpina, apareció por duplicado en dos imprentas de Madrid, Sancha y Repullés, a expensas del extremeño Bartolomé José Gallardo, bibliotecario de las Cortes de Cádiz.
Compuso además un romance satírico.


Fué natural de la ciudad de Granada y canónigo de la Santa Iglesia de Málaga. Estas noticias se deducen de la portada y privilegio de su versión de Claudiano. Floreció Faría a fines del siglo XVI y comienzos del XVII. Pertenece a aquel grupo de ingenios que modernamente se ha llamado escuela granadina , de la cual formaron parte el racionero Agustín de Tejada, Pedro Rodríguez, Luis Martínez de la Plaza, D.ª Cristobalina Fernández de Alarcón, Juan de Arjona, Gregorio Morillo, Pedro de Espinosa, Juan de Aguilar y otros ingenios no menos ilustres, de muchos de los cuales ofrece gallardas muestras la colección intitulada Flores de poetas ilustres . No tuvo entrada en ella el Dr. Faría, de quien sólo conocemos, a parte de su traducción ya citada, un romance satírico que, tomado de un cartapacio de varias poesías existente en la Biblioteca de Campomanes, ha visto la luz pública en el tomo primero del Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos, formado sobre los apuntamientos de Gallardo . Cervantes (Viaje del Parnaso , cap. II) elogia en estos términos al traductor de Claudiano:


   Este que de la cárcel del olvido 
Sacó otra vez a Proserpina hermosa, 
Con que a España y al Dauro ha enriquecido, 
Verásle en la contienda rigurosa 
Que se teme y espera en nuestros días, 
Culpa de nuestra edad poco dichosa, 
Mostrar de su valor las lozanías; 
Pero ¿qué mucho, si es aqueste el docto 
y grave D. Francisco de Farías?


[p. 52] Lope de Vega en el libro XIX de su Jerusalém Conquistada , escribe lo siguiente:


   Antonio Ortiz con amoroso engaño 
Renueva al docto Herrera la memoria, 
Rioja, propio en el idioma extraño, 
Dilate la Romana y Griega historia: 
Y tú por verdes años, desengaño 
De que merecen su debida gloria, 
Roba a Claudiano su laurel, Faría, 
Pues ya su Proserpina te confía.


El libro que dió justa fama al Dr. Faría es el siguiente:

Robo de Proserpina, de Cayo Lucio Claudiano, Poeta | Latino. | Traduzido por el Dr. D. | Francisco Faría, natural| de Granada. | A D. Luys Fernández | de Cordova, Duque de Sessa, Soma y Baena, Marqués| de Poza y Conde de Cabra, etc.| Con privilegio.| En Madrid, por Alonso Martín. | Año 1608. | A costa de Juan Berrillo, mercader de libros.

8.º, 64 págs. dobles y ocho de principios. Erratas. Tassa. Aprobación del secretario Gracián Dantisco (Valladolid, 24 de enero de 1603). Privilegio. (Valladolid, 13 de Marzo de 1603.) «Por cuanto de parte de vos, el Dr. D. Francisco de Faría, canónigo de la Sta. Iglesia de Málaga y natural de Granada, nos fué hecha relación que a instancia de los buenos ingenios y aficionados a las buenas letras de humanidad, habíades traducido en estilo épico y lenguaje vulgar lo que Claudiano, poeta latino, había escrito De raptu Proserpinae , que debajo de ficción poética contenía admirable filosofía y le habíades añadido las alegorías y sentidos naturales y morales que os habían parecido necesarios, y porque el trabajo no pareciese tan solo le habíades adornado con algunas obras vuestras indiferentes... (las cuales no parecen en esta edición) y porque se entendía que ningún poeta hasta hoy lo había traducido y apenas entendido, etc., etc. A los lectores (advertencia del autor)... Y porque del todo no parezca inútil, quise exornarla con dos sentidos alegóricos, uno moral, que pongo al principio de cada libro y traduje del italiano, y otro natural, que pondré al fin, de la verdadera historia, y este dió ocasión a la ficción poética, etc. A D. Luis Fernández de Córdoba, duque de Sessa, etc. (dedicatoria del autor en fáciles décimas). Sonetos de [p. 53] D. Francisco de Córdoba, racionero de la Iglesia de Córdoba, de Luis Tribaldos de Toledo y de Fernando Bermúdez Carvajal, gentilhombre de cámara del Duque de Sessa. Décima del licenciado Clemente de Villarroel y Guzmán. Texto. Décimas del licenciado D. Tomás de Córdoba y Contreras. Canción de D. Antonio de Monroy, señor de Monroy, al monte Etna.»

Robo de Proserpina de Cayo Lucio Claudiano, poeta latino, traducido por el Dr. D. Francisco de Faría. Segunda Impresión. Madrid, en la imprenta de Sancha, año de 1806 . 100 págs. de texto y VIII de principios. Lleva una brevísima advertencia del editor . Sin duda se equivocó Gallardo, al decir que iba precedida de una introducción crítica de Capmany. Nada hay que suene a crítica en dicha advertencia, que llena sólo una hoja de impresión.

El mismo Gallardo afirma haber hecho en el citado año de 1806 otra reimpresión del poema de Claudiano en la imprenta de Repullés, con un prólogo del Editor , obra asimismo de Gallardo. Nosotros sólo hemos visto las dos impresiones citadas. Un juicio sobremanera acerbo e injusto de la traducción de Faría se lee en la Minerva , revista literaria, que veía la luz en Madrid, en los últimos años del pasado siglo y comienzos del presente, bajo la dirección del señor D. Pedro M.ª Olive.

Faría tradujo un original de perverso gusto; por eso no es de extrañar que a la traducción hayan pasado los resabios del texto latino. La hinchazón, la excesiva pompa, el tono retumbante, todos los defectos, en fin, de la extrema decadencia se hallan fielmente reproducidos en la copia. Y no debió haber obrado el intérprete de otra manera, so pena de desfigurar la obra que traducía.

Nosotros sólo tendremos elogios para, el trabajo de Faría. Aparte de ciertos rasgos culteranos que a veces añade a los grandes defectos del poeta latino, la versión presenta todos los méritos que podía tener, el tono brioso y robusto, la elocución limpia y correcta, la versificación gallarda y sostenida, aunque rítmicamente poco variada.

Abramos por cualquier parte el pequeño volumen de El Robo de Proserpina , y nos encontraremos con octavas tan excelentes como estas, a parte de algunos ligeros lunares:

       [p. 54] LIBRO II

FORMA LOCI SUPERAT FLORES

   Allí la selva contra el sol ardiente 
Sus verdes ramos teje, y sombras hace: 
Allí para las naves conveniente 
Se ve el abeto, y el cerezo nace 
para los arcos, fuerte y diligente, 
Arma que tanto en guerras satisface, 
La encina allí que a Júpiter soborna 
Y el ciprés que los túmulos adorna. 
   Sudando miel el roble que envejece 
Sus inútiles nueces fructifica: 
El febeo laurel que reverdece 
Los venideros casos pronostica: 
Allí tremola el box y se estremece 
Su cumbre verde, crespa, espesa y rica, 
La yedra hace sierpes, y en gran colmo 
Fructifica la vid ceñida al olmo. 
.................................. 
   Así dijo, y su lisa y blanca mano 
Tendió primera a despojar las flores, 
Que renovaron en su pecho ufano 
De su vertida sangre los dolores, 
Y a un tiempo todas al florido llano, 
Por más enriquecerlo de favores, 
Prestas acuden, y cortando aprisa, 
Cada cual se adornó de su divisa. 
   No así de abejas el prudente enjambre 
De la haya salió tras su caudillo, 
Ni con mayor ruïdo ni más hambre 
Del Hibla fértil acudio al tomillo: 
Faltóle al prado flor, y a ellas estambre 
Para tejer de blanco y amarillo 
Tan varios ramilletes y guirnaldas 
Con que adornar sus sienes y sus faldas. 
   Cual teje el blanco lirio y la violeta 
De olor fragante y de color morada, 
Cual el süave almoradux respeta 
En la corona de que va adornada, 
Cual, blanca de ligustro y de mosqueta, 
Cual, de purpúreas rosas esmaltada 
Entre las Ninfas del divino coro 
para su ornato menosprecia el oro.


[p. 55] Toda la traducción está versificada de igual suerte. Contiene los tres libros del poema de Claudiano, precedidos cada cual de un argumento comprendido en una octava y seguidos de la explicación del sentido alegórico, además de la del sentido historial que va al principio.




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